Dominar el exceso de contraste
En la práctica de la fotografía, las escenas
de elevado contraste presentan dificultades para su correcta captura, tanto
con cámaras de película como -sobre todo- digitales. La película amortigua
su respuesta a las altas luces, pero el sensor no lo hace, produciéndose
fácilmente una señal saturada que incluso puede inutilizar la toma.
Por Paulo
Porta
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En fotografía llamamos rango dinámico a
la amplitud de valores posibles o existentes en una escala, normalmente la
escala de luminosidad. Suele decirse indistintamente que el rango es la "razón"
o la "diferencia" entre el valor más alto y el más bajo, aunque es
fácil saber cuál de los dos términos es el correcto en cada caso.
Supongamos que la luminosidad máxima es 100 veces mayor que la
mínima. Si duplicamos cada una de ellas, los valores absolutos varían, pero
su razón se mantiene. En una escala lineal, decimos que hay
un rango de 100 a 1, la misma razón que hay entre 200 y 2, o entre 1000 y 10.
Pero si empleamos una escala logarítmica, el rango se expresa como
la diferencia. Entre 1 y 2, hay la misma relación que entre
2 y 3, ya que 1, 2 y 3 son, respectivamente, los logaritmos de 10, 100 y 1000.
Los fotógrafos expresan habitualmente el rango dinámico de una
escena, película, sensor o impresión en diafragmas (grados comparables a
puntos de diafragma). Yo no soy aficionado a hacerlo, pues me parece tan
impropio como expresar la distancia entre dos ciudades en horas de viaje,
pudiendo hacerlo en kilómetros.
En todo caso, el "diafragma" parece ser el factor de
conversión más popular para relacionar cálculos de exposición, contraste,
latitud, densidad… estableciendo la duplicación de la luz como unidad de
una escala logarítmica de base 2.
Entre las técnicas de imagen digital destinadas a compensar esta
limitación, hablaremos de tres sobre la base de una toma única: la
corrección selectiva, el doble revelado y la opción Aplicar imagen
de Photoshop. A otra estrategia más reciente a partir de dos o más tomas, el
llamado HDR (o alto rango dinámico), le dedicaremos el siguiente artículo.
Corrección selectiva
Lo máximo que podemos hacer cuando obtenemos una única
fotografía con una cámara que no proporciona datos RAW es recurrir a la
corrección selectiva. Si la imagen está muy contrastada pero no demasiado
estropeada en los valores extremos, se trataría de seleccionar sucesivamente
la zona clara y luego la oscura para aplicar diferentes ajustes de niveles o
curvas.
Para facilitar la selección, puede hacerse un duplicado de la capa
y aplicarle un ajuste de niveles en el que las dos zonas -la clara y la oscura,
bien diferenciadas en el histograma- se vuelvan en blanco y negro, con una
ligera transición:
Sobre el resultado, es muy fácil hacer una selección con la vara
mágica de Photoshop u otro programa y un buen margen de tolerancia:
Una vez hecha la selección, se puede eliminar la capa duplicada,
ajustar la zona correspondiente de la imagen, invertir la selección y ajustar
de manera diferente la otra zona:
Doble revelado
La del doble revelado es una técnica habitual para una única toma
en RAW. Los programas de conversión, como Camera Raw, Capture One o
Rawshooter, son capaces de obtener de la misma toma imágenes con una
diferencia equivalente a un par de puntos de exposición, con un buen
aprovechamiento de los datos de la toma.
Extremando un poco esta posibilidad, tendremos una versión con
buen detalle en las luces, pero escaso en las sombras, y otra con detalle en
las sombras, pero con las luces sobreexpuestas:
Las dos versiones han de superponerse como capas en un mismo
documento para ser combinadas. Entre las diferentes formas de hacerlo, hay dos
que merecen la pena y son mucho más flexibles que -por ejemplo- jugar con la
opacidad y el modo de fusión, y se basan en una máscara o en la fusión
según luminancia. Son los denominados -precisamente- métodos de enmascarado
y de fusión.
Método de enmascarado:
consiste en crear una máscara de capa y pegar sobre ella un duplicado en
grises de la capa inferior. Es más cómodo colocar la capa menos expuesta
sobre la más clara para no tener que invertir la máscara.
En Photoshop, se crea la máscara de capa pulsando el tercer icono
bajo la paleta. Hay que situarse en la capa de fondo para seleccionarlo todo y
copiar la imagen, y a continuación hacer clic -con la tecla Alt pulsada- en
la miniatura de la máscara en la capa superior, para visualizarla y copiar en
ella la imagen en grises.
En otros programas, como el Gimp, es posible hacer una máscara de
luminancia en la capa a copiar que se puede transformar en selección y,
posteriormente, en máscara de la otra capa.
En general, la máscara funciona mejor desenfocándola un poco,
aunque el desenfoque no se puede reajustar si no es creando la máscara de
nuevo.
Método de fusión: se basa en el comando Fusionar
de las opciones de capa en Photoshop y otros programas. Aunque al principio no
es muy intuitivo, se puede conseguir bastante flexibilidad separando con la
tecla Alt los cuatro triángulos y dejando al menos las mitades de los blancos
en los extremos.
Según lo que requiera cada foto, las zonas de transición pueden
aproximarse -e incluso cruzarse- como se ve en este esquema con el que se ha
llegado a la última imagen:
Cada una de las dos opciones tiene sus ventajas. Los efectos de
capa se pueden rectificar en cualquier momento, mientras que la máscara de
capa se puede matizar cómodamente haciéndole un ajuste de niveles o curvas.
Una tercera vía puede ser el comando Aplicar imagen,
que es como un doble revelado, pero sin montar las dos versiones como capas.
Esta opción se ejecuta en una de ellas, aplicando Opacidad y
Modo de fusión como si fuesen capas. Si se lo indicamos,
además, el comando aplica una máscara a partir de una capa de cualquiera de
las imágenes.
Sin embargo, resulta menos flexible, pues al no crear nuevas capas,
el resultado no puede modificarse.
Photo Quote: To see a World in a Grain of Sand And a Heaven in a Wild Flower, Hold Infinity in the Palm of your hand And Eternity in an hour. - William Blake,