Por Eduardo Parra.- Cuando estaba ya a punto de enviar estas líneas para
su "inmediata" publicación, cambié de idea. Nacía ya el lunes,
cuando mis ojos se posaron en las intrigantes imágenes de fantasmas,
espíritus y demás entes que el programa Cuarto Milenio del canal Cuatro nos
ofrecía. Reconozco que yo soy de esos que "quieren creer", y que
hasta hace no muchos años era muy fácil convencerme de que lo que mis ojos
veían en una foto era real.
Vaya por delante que ojalá algún día pueda hablar con algún experto en
estas lides fotográficas, y quede claro que no será porque en QUESABESDE.COM
no lo hemos intentado.
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No hay que buscar mucho en
Google para observar imágenes
de ovnis que no resisten un
mínimo ajuste de niveles
Hoy, con unos pocos conocimientos informáticos en el buche y revisando mis
viejos libros de ovnis y apariciones, descubro que la ignorancia es un
poderoso catalizador de las conspiraciones y de los que "queremos creer".
No hay que buscar mucho en San Google para observar decenas de imágenes de
increíbles objetos voladores que no resisten un mínimo ajuste de niveles, o
de terribles espíritus, cuya apariencia se revela tan irreal como los filtros
de Photoshop que la generan.
Trayectorias imposibles de naves interplanetarias que no eran más que una
exposición larga en una mano temblorosa; formaciones de ingenios
extraterrestres que no eran más que los reflejos en un cristal de una
lámpara, o espíritus burlones que reducían su existencia al reflejo del
compañero de fechorías del aspirante a cazafantasmas. Sí, cuando era un
adolescente, yo me lo creía todo.
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Trayectorias imposibles de
naves interplanetarias que no
eran más que exposiciones
largas en manos temblorosas
Si la fotografía -y el retoque- digital ha convertido a las modelos en
refritos virtuales de ellas mismas, con la fotografía paranormal ha ocurrido
tres cuartos de lo mismo.
Durante cien años hemos visto montajes más o menos burdos de naves
alienígenas surcando los cielos terrestres. Pero lo que se ha observado en la
última década no tiene parangón. Si antes costaba creer, ahora que las
falsificaciones salen como champiñones en el bosque todavía se cree menos.
Hoy día, con móviles con cámara y cámaras digitales en los bolsillos de
todo turista que se precie, los vídeos y las imágenes de sucesos
paranormales se amontonan sin cesar.
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Si antes costaba creer, ahora
que las falsificaciones salen
como champiñones en el
bosque aún cuesta más
Páginas de alojamiento de material gráfico cuentan con decenas -¿cientos?-
de ellas, y la cruda realidad es que la mayoría son demasiado difusas para
ver nada, y las que se ven bien tienen el sambenito de "demasiado buenas
para ser verdad".
Todo se basa en utilizar las armas del rival para derribarle. Antaño apenas
había gente con equipos de vídeo o foto, y solía decirse que "qué
casualidad" estar allí grabando en el momento oportuno.
Hoy, con el 90% de la población absorbida por el mundo digital, se utiliza el
argumento contrario: con tanta cámara, ¿cómo es que no aparece ninguna
grabación decente? Y si aparece, es la pescadilla que se muerde la cola:
"Demasiado buena para ser verdad".
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Lo más curioso es que, aun
con todos estos avances, hay
imágenes que se resisten a
desvelarnos sus secretos
Lo más curioso es que, aun con todos estos avances digitales, hay imágenes
que siguen resistiéndose a desvelarnos sus secretos.
¿Significa esto que son auténticas? Por supuesto que no. Pero
concediéndoles el beneficio de la duda, sorprende que con tanto ingenio y
tanto ordenador nadie haya sido capaz de desacreditarlas. ¿Será, tal vez,
porque nadie se lo ha propuesto en serio?
Reconozco que trato de estas cosas como con las meigas, que ni sí ni no, ni
todo lo contrario, pero que aunque no existen, haberlas "haylas".
Como alguien dijo una vez -aunque creo que no se refería a este tipo de
imágenes-, no me preocupa que haya cientos de fotos sin una explicación
científica; me preocupa que pueda haber una sola.
Photo Quote: We photographers deal in things which are continually vanishing, and when they have vanished there is no contrivance on earth can make them come back again. We cannot develop and print a memory. - Henri Cartier-Bresson